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martes, 6 de mayo de 2014

EL VENENO

El veneno también mata a las mascotas

Cadáveres de un lobo y un buitre leonado
Cadáveres de un lobo y un buitre leonado ACENVA
El veneno es una de las grandes amenazas para la fauna silvestre en España. Pero su impacto se extiende mucho más allá de los montes, bosques y campos. Los análisis toxicológicos realizados sobre 953 perros y 207 gatos, cuyos datos ha recogido la organización conservacionista SEO/BirdLife, desvelan que estos animales murieron por envenenamiento.
Desde que en el año 2010 comenzó el proyecto llevado a cabo por SEO/BirdLife VENENO NO, centrado en la reducción y eliminación del veneno, la mayor parte de las llamadas que ha recibido la organización en su número gratuito SOS VENENO (900 713 182) procedía de dueños de entornos urbanos cuyos perros y gatos fueron envenados.
«En muchos casos, cuando nos llaman se ha producido ya el envenenamiento» explica David de la Bodega Zugasti, Coordinador Proyecto Life + VENENO - SEO/BirdLife que acaba de terminar y cuyos resultados acaban de ser presentados por el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete. El presupuesto del proyecto ronda los 1,6 millones de euros y está financiado por la Comisión Europea (40%) y la Fundación Biodiversidad (26%).
Además, el equipo recibió llamadas de dueños preguntando sobre los principales síntomas que presentarían sus mascotas en caso de ingerir un producto envenenado y las posibilidades que tienen de denunciar. «También nos llama gente que gestiona colonias de gatos y denuncia que han aparecido alimentos con sustancias sospechosas y gatos envenenados», asegura.
Parte de estos envenenamientos se utilizaron como un método de venganza, «se da especialmente en el entorno urbano donde hay gente que utiliza el veneno 'para vengarse de...' y envenena al perro o gato. Se produce o bien porque ha tenido un conflicto con el vecino o bien porque a mucha gente en el parque le molestan los perros».

Más de 40.000 animales envenenados, según estimaciones

Estos no son los únicos datos que han recogido porque con la ayuda de voluntarios, agentes de medio ambiente, patrullas caninas adiestradas para detectar cebos envenenados y agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil se han conseguido constatar que durante cinco años (desde 2005 hasta 2010) 4.395 ejemplares de distintas especies murieron por este tipo de prácticas ilegales. Sin embargo, estas cifras tan solo representan un 10% de lo que estiman los expertos de SEO/BirdLife. Serían tan solo la punta del iceberg porque, según sus cálculos, es probable que hayan sido envenenados más de 40.000 animales.
Bajo esta cifra no solo se encuentran los animales domésticos que han muerto, sino también especies vulnerables y en peligro de extinción como los 575 ejemplares de buitres leonados que murieron o los 297 individuos de milano real, entre otros.
Un ejemplar de águila imperial
Un ejemplar de águila imperial 
Uno de los casos más graves que se produjo en 2012 en Jaén con la muerte de un lince ibérico, cuyo estado de conservación de la especie es crítico según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés). En este caso, los cebos fueron colocados por un matrimonio de mediana edad que, con el fin de defender a sus pollos y gallinas de los depredadores, impregnaron en trozos de carne y sardinas una sustancia altamente tóxica y prohibida en toda la Unión Europea desde 2003: Aldicarb. A pesar de que el matrimonio poseía el carnet de manipulador de sustancias fitosanitarias (un documento que posibilita la manipulación de plaguicidas para profesionales) y de que conocía los efectos letales del Aldicarb (convulsiones, fallos respiratorios e incluso la muerte) no dudaron en utilizarlo repetidas veces.

Sentencias condenatorias

Desde el proyecto LIFE, los técnicos consideran que este tipo de delitos no deberían quedar impunes y que informar sobre los impactos del envenenamiento a los jueces y magistrados es fundamental. Por ello ofrecieron información en los procesos penales y realizaron personaciones en muchas causas judiciales. De las 24 en las que han conseguido comparecer como acusación, 10 causas acabaron en sentencias condenatorias. En el caso del lince ibérico, debido a las declaraciones de un técnico del proyecto LIFE y SEPRONA, el juez encargado del caso condenó al matrimonio a un año y seis meses de prisión y una indemnización de más de cien mil euros a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
Un capataz de la brigada canina busca veneno con uno de sus perros
Un capataz de la brigada canina busca veneno con uno de sus perros 
«Algunas de las sentencias son la inhabilitación de caza y a algunos guardas se les ha inhabilitado de su profesión con un periodo de hasta tres años», explica. «Poner veneno no es gratis. El envenenador debe asumir su responsabilidad», asegura el coordinador del proyecto.

Facilidad para acceder a las sustancias

Según explica uno de los informes elaborados por la organización conservacionista, se detectaron más de 70 sustancias en animales que murieron por envenenamiento y la mayoría eran productos fitosanitarios (plaguicidas) y biocidas. Ambos están destinados a la destrucción de otros organismos como insectos o roedores.
Parte de las sustancias detectadas en los análisis son ilegales o han sido utilizadas de manera indiscriminada. «El 72% de los envenenamientos se producen por sustancias que están fuera de uso y comercio», explica David de la Bodega.
Una de ellas fue la estricnina (un compuesto del grupo de los fitosanitarios) que fue declarado ilegal en la Unión Europea en 1994 por su peligrosidad tanto para el medio ambiente como para el ser humano.
Los técnicos concluyen que aún se encuentran sustancias venenosas ilegales es que todavía existe «un importante stock» de éstas porque no han sido tratadas adecuadamente. La organización propone que se realice una gestión adecuada de estas sustancias fuera de uso.
Por otro lado aseguran que se da un «comercio clandestino» donde hay una gran facilidad de adquirir la sustancia vía Internet. «Hicimos una prueba para comprar carbofurano y estrignina, que son dos de las tres sustancias que más se utilizan para el envenenamiento de fauna y pudimos comprar sin ningún tipo de problema», concluye el técnico.

El perfil del envenenador en entornos rurales

Además de en los entornos urbanos, el uso de cebos envenenados también se da en el contexto de actividades como la caza, la ganadería, la agricultura e incluso en la apicultura. El perfil del envenenador suele ser «un hombre de mediana edad, puede ser un guarda o un gestor de cotos de caza, o puede moverse en el mundo ganadero o en la agricultura», apostilla de la Bodega.
Cadáveres de un lobo, un zorro y un milano que cayeron en cebos con...
Cadáveres de un lobo, un zorro y un milano que cayeron en cebos con veneno 
Dentro de la caza, el veneno es usado para eliminar los potenciales enemigos de las especies cinegéticas como la perdiz o el conejo. Según el técnico, se siembra el campo de cebos envenenados durante la época en la que la zona se está repoblando nuevamente de conejos y perdices. En los entornos rurales, tampoco se descarta el llamado 'envenenamiento por venganza'. «En algunos cotos hay alguna rivalidad por un concurso, una caza furtiva... Así, se pone veneno para matar los perros del coto vecino", explica David de la Bodega
En cambio, en la ganadería el problema se produce en ocasiones en forma de conflicto entre el lobo ibérico y el ganado. La solución final para prevenir los ataques se encuentra en ocasiones en el uso de cebos envenenados, aunque se corra el riesgo de acabar en prisión.

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